Tailandia. Un poco de información de Bangkok
Enero 2024
Bangkok vibrante, cosmopolita, caótica, cultural, marchosa, amigable y muchos adjetivos más que podríamos añadirle ya que encandila, cada vez más, a medida que la vas descubriendo. Estuvimos 3 noches que representaban 2 días enteros. Poco, uno más como mínimo hubiera sido una estancia aceptable y 4 para disfrutarla de manera correcta.
Llegamos al aeropuerto procedentes de Barcelona sobre las 18:30 a Bangkok y nos sorprende el caos formado en el control de pasaportes que nos lleva casi una hora y media. Por lo visto la llegada de varios vuelos de grandes dimensiones formó un follón que se trasladó a las maquinitas que dispensan los turnos del taxi para dirigirnos al hotel. Pues eso, al salir de la terminal del aeropuerto de BGK os encontrareis unas maquinas dispensadoras de turno de taxi. Había 3 colas: una para taxis de 2 personas (regular Taxi), otra para 4 o más (large taxi) y otra para afueras de BGK (short distance taxi). El tique os pondrá la matrícula del taxi que os corresponde que inmediatamente aparcará en las plazas de enfrente, cerca de vosotros. Sin negociar, el taxi nos cuesta 400 bath (cogimos 2 taxis ya que éramos 2 parejas y no queríamos esperar más).

Cola para coger el taxi en el aeropuerto de Bangkok. Se supone que si tenéis el servicio contratado el personal os estará esperando con el típico cartelito.
El Hotel Tara Place está situado en un callejón al Norte de la famosa calle Khao San pero para cenar, todo y siendo sobre las 23:00 h, encontramos los alrededores bastante animados y con restaurantes abiertos en las diferentes calles Samsen Alley (hay varias juntas, y se distinguen porque van numeradas). Arrancamos con un buen Pad Tai y cerveza fría en el Cozy House Restaurant (850 Bath los 4, unos 6 € por pax) y luego descubrimos el restaurante bar Sam Sen Center que tenían la promoción de: toma 3 cocktails (muy resultones) y paga 2 (inconscientes, no nos conocen). Así acabamos nuestro primer día de llegada a BGK entre risas cockteleras.
El Sam Sen Center autorizado para todos los públicos.
El San Sen Center con más público
El Tara Place Hotel podemos catalogarlo como correcto, limpio y bastante bien ubicado. No hacen desayunos (no solemos cogerlo nunca) pero al lado está la cafetería Feel Good Bar & Bistro con una carta interesante para empezar el día y un buen café. En resumidas cuentas, recomendable.
¡¡¡GRAN DESCUBRIMIENTO!!! Los supermercados 7eleven. Como os comentaba, no solemos desayunar de inmediato, un café ya nos hace tirar una o dos horas. El descubrimiento de los bikinis embasados que en el mismo supermercado te «planchan» ellos mismos fue muy práctico para compensar el gusanillo ese que nos aparece sobre media mañana. Allí compramos la tarjeta SIM con datos ilimitados por 999 thb de TRUE 5G (habíamos visto en algunos blogs que existía una por 299 bath pero después de patearnos tres 7eleven nos comentaban que ya no estaba en circulación y claudicamos a esta) y que funcionó a la perfección. Acordaos también de comprar repelente para los mosquitos (tópico-que no huele mal- y también el pulverizador para la habitación de los hoteles). Para los más blanquitos también crema solar con factor alto.
Decidimos ir paseando a nuestra primera visita: El Gran Palacio Real. Construido en 1782, sirvió como residencia real y centro administrativo. La verdad es que es fascinante todo el recinto aunque es exagerado la cantidad de visitantes que nos concentramos allí y que desvirtúan un poco la visita. Dentro del Palacio encontrareis el Templo Phra Sri Rattana Satsadaram o también conocido por Wat Phra Kaew por los tailandeses y amigos, donde se encuentra el Buda Esmeralda (realmente es de jade y mide unos 65 cm de altura. Sin rodeos, es de visita obligada (SIoSI). La entrada cuesta 500 bath por persona (es el más caro que estuvimos, admiten tarjeta de crédito, coged el folleto en castellano).
NOTA: si vais a visitar templos se requiere una vestimenta decorosa. Si vais a visitar los templos por la mañana, el consejo es salir del hotel con los pantalones largos, pasmina o pañuelo grande las chicas, para los hombros, y unas sandalias o chanclas (en los templos os habéis de descalzar y así es más práctico). No intentéis escaquearos, no vais a entrar y es una pérdida de tiempo y una falta de respeto. Meted en la mochila unos pantalones cortos y unas deportivas para continuar el día. En la foto tenéis un poco una imagen de por donde van los tiros. Los pantalones largos, sedosos, estampados con elefantitos tan típicos, pero que ningún tailandés lleva, son muy cómodos, frescos y prácticos (además, nunca tienes la sensación de que estén sucios). Los encontrareis por unos 100-200 bath en las entradas de los templos, sencillitos, por 200 bath, pero si hacéis lo anterior luego os los podéis comprar más chulos.
Nos hacía gracia ir a comer a un restaurante Raan Jai Fai (por si os “encuriosea” está en el “insta”, el de las fotos verticales) en la que una original cocinera dicen que hace las mejores tortillas de gambas y ostras y…las más caras. Necesario reservar por lo que no nos apetecia hacer los 30 minutos de cola prevista. Comimos justo al restaurante de al lado, muy correcto por 525 bath por pareja (unos 14 €).
Era momento de dirijirnos al Barrio Chino y decidimos ir en barco por el rio Chao Phraya (el grande). En los alrededores de donde se compran los billetes en el embarcadero de Tha Maharaj hay un mercado que parece muy interesante. Lástima que estaba semicerrado. Llegamos al embarcadero de Ratchawong que nos deja justo al lado de Chinatown.
El Barrio Chino o Chinatown de Bangkok
Chinatown, Chinatown Chinatown…que se puede decir de ella…complicado. De día y de noche hay que disfrutarla y siempre tendrás la sensación de que te dejas cosas por ver, investigar o disfrutar. Ahora mismo tengo en el recuerdo de que no he visto nada y es que todo pasa tan deprisa y tus ojos captan tanta información que creo que mi humilde cerebro entra en estrés y se colapsa para mantener muchos de los recuerdos. De todas maneras, intentaré plasmaros lo que hicimos nosotros para que podáis utilizar la parte que más os interese. Deciros que se trata de una tarde y una parte de una mañana siguiente para ver el Templo del Buda de Oro. No sirve. Pensamos que al menos 2 días de manera tranquila para ver esta zona de la ciudad.
Recordad que llegamos al embarcadero después de un microcrucero al embarcadero de Ratchawong que nos lleva justo a la calle del mismo nombre. Allí ya veréis los primeros comercios con miles de abalorios de bisutería, mochilas, y un infinito numero de souvenirs hasta llegar, girando a la derecha a una de las calles principales, Yaowarat Rd donde empieza todo el montaje de comida callejera y…más comercios. Pero justo antes de girar hacia Yaowarat Rd teníamos enfrente uno de los sitios anotados para ver Bangkok desde un roof top 360º para tener unas vistas de la mayor parte de la ciudad. La verdad es que no lo teníamos muy claro y vale mucho la pena el tomar un cocktail con la ciudad a tus pies. Justo en esta esquina (la de Ratchawong con Yaowarat Rd ) entrad en el Grand China Hotel donde hay una minigaleria de comercios y un Starsbucks coffee y cogéis el ascensor hacia la planta 25 que pone Sky View Revolving Restaurant (si, 25, por mucho que un cartel ponga 17). El restaurante es acristalado y va rotando. Desde el mismo restaurante, que no hace mala pinta, hay una escaleras que bajan a otra cockteleria GenZ Bar & Bistro con terraza exterior (creo que es de los mismos). Las fotos están hechas desde allí. Para que os hagáis una idea. Las bebidas cuestan unos 300 bath (unos 8 €, hay otros sky view mucho más caros). Es bonito.
A partir de aquí, junto con la calle Plaeng Nam ya os podéis perder y vagabundear por un paraíso de tradición, gastronomía, compras y barullo sinfín. Por cierto, si os pilla a la hora de la cena, que es lo suyo, haced un chequeo de los sitios culinarios, para no cenar 4 ó 5 veces.

Comida callejera por Chinatown de Bangkok. Lo que comen las chicas del centro es el «hot pot» que os comentamos abajo.
Ahora sí, a cenar. Difícil. Al final nos decantamos por un “hot pot” de ternera, pollo y gambas. A ver, es como una olla al revés en que debajo hay agua hirviendo y que te la mantiene caliente la brasa que ponen debajo. Entonces traen una bandeja con la ternera y el pollo o gambas y unas “verduras” (bueno, hace rato que tengo el cursor aquí pensando como definir un poco más el concepto “verduras” pero lo único que me sale es hierbajos), según hayas pedido, y te lo vas cocinando. Está bueno, aunque no pediremos más (el precio fue de 768 bath los cuatro, unos 20 €). A partir de aquí, de todo, absolutamente de todo, prestad atención a las marisquerías.
UN SECRETO: mas o menos enfrente del Hotel Royal Bangkok (seguramente muy cerca de donde habéis cenado) encontrareis un restaurante llamado Laoteng (por cierto, bastante bien valorado en google). Entrad por la puerta de la izquierda (del mismo restaurante) pero veréis unas escaleras que suben recto. Subidlas. Llegareis a un comedor en que al fondo a la izquierda hay una gran estantería con libros y algunas macetas. Id hacia la estantería, hacia su lado izquierdo. Vereis una maneta, abridla, la puerta es la misma estantería y entrad en la estantería (sí, entrad, aunque este inicialmente un poco oscuro).
Una exquisitez de coctelería con unos brebajes fantásticos y con unas preparaciones esmeradas delante vuestro. Un gran hallazgo. Además, tiene un pequeño balconcito donde podréis observar el bullicio de la calle. Se llama Widdershins https://www.facebook.com/widdershinsyaowarat . Es un SIoSI (tienes que ir sí o sí) que da placidez y tranquilidad si hay sitio.
De vuelta a nuestro barrio cogimos un tuk tuk que nos llevó a nuestro hotel pero nuestra seriedad y ética no nos permitía irnos a dormir sin antes disfrutar de la oferta de 3×2 cocktails del Sam Sen Center.
Iniciamos un nuevo día con lo que iba a ser nuestra rutina: exquito café casi en todos los lugares y nuestro bikini (llamado también mixto) del 7eleven.
Salimos equipados para visitar el templo Wat Phra Chetuphon o más conocido como Wat Pho. Una vez más nos sorprende la construcción, los acurados trabajos y, sobre todo, el gran Buda dorado tumbado es colosal. Además, tuvimos la suerte de que aquel día, a parte de la infinita ola que formamos los turistas, había como una especie de acto para los niños (todos uniformados, deberían ser de alguna escuela, y que parecía que pasaban allí el día ya que comían tipo picnic en algunos de los cobertizos del complejo. La verdad es que una niña que cantaba en el escenario tenía una voz de dioses. Este templo es un SIoSI.

La visita escolar al Wat Po que os comentaba junto con la imagen de arriba. Con catering personal y con el mobiliario tipo picnic un poco escaso para el brunch pero en un entorno excepcional.
Taxi en mano nos trasladamos hasta el Templo del Buda de Oro, en Chinatown o más bien el Templo de la Princesa de Oro (Wat Sukhothai Traimit). Impresionante y más cuando sabes que su altura es de aproximadamente 5.5 metros y su peso alrededor de 5.5 toneladas de oro macizo. No os llevará mucho tiempo la visita pero vale mucho la pena.
De compras en el MBK y el Chatuchak
Se acabaron los templos por este día y…al MBK!!! Allí, en la parte baja que hay en la calle hay un buen surtido de comida callejera, toda con una pinta exquisita. Allí comimos y nos sumergimos en la infinidad de tiendas distribuidas en las diferentes plantas. La verdad es que si quieres hacer buenas compras has dedicar bastante tiempo. No tenemos fotos del MBK, pero no dejan de ser unos grandes almacenes con “miles” de puestos parecidos dentro. El regateo: sí…pero sabido el precio mínimo de uno casi que todos irán iguales en el mismo artículo. No estamos para tanto follón y después de comprar un par de camisetas técnicas por 5 € cada una nos vamos cogiendo un taxi de un hombre que nos pareció simpático a uno de los mercados exteriores más grandes de Tailandia, Chatuchak Weekend Market.

Para que os hagais una idea del picoteo en la planta baja del MBK. Acordaos que debeis contar el euro son unos 35 thb aproximadamente.
El Chatuchak Week Market realmente nos gustó. Tiene de todo. Desde tiendas interesantes de ropa y demás abalorios a una comida callejera muy buena y con algún restaurante interesante. Parece que solo es de fines de semana y además no cierra muy tarde (bueno, google pone a las 18:00 h pero a las 21:00 h aun habían bastantes tiendas y chiringuitos abiertos aunque se veía que ya iban cerrando. En el video de Bangkok podréis haceros una idea. Después de cenar en uno de los chiringuitos tomamos rumbo a la famosa calle de Kao San y allí llega nuestra desilusión… pasajera. A ver si prontito lo podéis ver en el video que estoy preparando.
La calle Kao San
Iniciamos el paseo por la calle Kao San con los ojos abiertos. ¿Estábamos en Lloret o Benidorm o en alguna otra ciudad costera masificada? Sí, baretos chulos, hoteles y restaurantes con sendas mesas y sillas exteriores con conciertos en directo. Eps!!! No digo que no nos guste, de hecho frecuentamos algunas veces este ambiente marchosillo, pero…¿y el ambiente mochilero? ¿no era esta calle la cuna del mochileo en Tailandia? Una galleta y una cerveza de 620 ml nos hicieron cambiar de opinión. Como sabéis la venta de marihuana en Tailandia es legal y hay multitud de comercios donde comprarla.. No somos consumidores habitualmente pero nos hizo gracia comprar una galleta de marihuana que repartimos entre los 4 mientras paseábamos entre la vorágine de gente hasta que nos sentamos a tomar una cerveza. La galleta en cuestión quizás tenía unos 8 cm de diámetro y 1 cm de grueso. La risas “in crescendo” por las cosas más banales. Mi mujer me miraba como si hubiera descubierto en mi a otra persona con una sonrisa que no sé definir (no fuma ni bebe, solo come galletas de maría…una sola vez). El caos llegó al levantarnos para cubrir el medio quilómetro andando para llegar al hotel. Curiosa la infraestructura vial de las calles de Bangkok y lo que se tarda al recorrerlas junto con un cielo bromista en constante movimiento. Todo y con eso, aún estaba la oferta de 3×2 cocktails en el Sam Sem Center. Nunca pensé que una galleta me diera otro punto de vista de una calle que inicialmente me había decepcionado un poco y que al final hasta me resultó simpática.
Supongo que pronto, siguiendo los protocolos de un youtuber a alto nivel y con artículos meticulosos, regulares y rigurosamente entregados cronológicamente, tendremos el video de esta estancia en Bangkok donde os podréis hacer una mejor idea de estos últimos sitios que visitamos.
El video de esta entrada lo podéis ver en
Mañana, a las 9.00 h de la mañana tenemos que recoger el coche de alquiler, un flamante Toyota Corolla Cross con unos 5.000 km fiel compañero durante todo el recorrido, nos vamos al mercado del tren, el mercado flotante de Damoen Seduak, la zona de Kanchanaburi y Ayutthaya…y hacía el Norte.





















